El patrimonio histórico de Barrundia: huellas de una historia milenaria
Situado al nordeste de Álava, entre la Llanada Alavesa, la sierra de Elgea y el entorno del embalse de Ullíbarri-Gamboa, Barrundia conserva un patrimonio histórico excepcionalmente diverso. Castillos, casas-torre, iglesias, ermitas, monumentos megalíticos, molinos, puentes y antiguos lavaderos permiten recorrer siglos de historia a través de sus pueblos y de su paisaje.
El patrimonio de Barrundia no se concentra en un único monumento. Se encuentra repartido por todo el municipio y constituye el testimonio de las distintas comunidades que han habitado este territorio. Desde los monumentos prehistóricos levantados en las montañas hasta las construcciones medievales y las pequeñas obras vinculadas a la vida cotidiana, cada elemento ayuda a comprender la evolución de Barrundia y la relación de sus habitantes con el territorio.
Un paisaje habitado desde la Prehistoria
La historia de Barrundia comienza mucho antes de la aparición de sus actuales pueblos. Las zonas altas de la sierra de Elgea conservan importantes testimonios megalíticos que demuestran la presencia humana en este territorio desde tiempos prehistóricos.
Entre ellos destacan el menhir de Mugarriluze y el dolmen de Elgeamendi I, integrados hoy en un paisaje de montaña que conserva numerosas evidencias arqueológicas. Estos monumentos permiten imaginar un territorio recorrido hace miles de años por comunidades que practicaban la ganadería y que utilizaban determinados lugares para enterrar a sus muertos, delimitar espacios o establecer puntos de referencia en el paisaje.
El propio planeamiento municipal identifica numerosas áreas de patrimonio arqueológico y zonas de presunción arqueológica repartidas por Barrundia, demostrando que bajo el paisaje actual permanece una historia mucho más antigua de lo que muestran sus edificios.
Gebara, el gran símbolo histórico de Barrundia
Si existe un lugar especialmente vinculado a la historia del municipio es Gebara. Sobre una colina se encuentran las ruinas del Castillo de Gebara, una fortaleza cuyo origen se sitúa tradicionalmente en época medieval y que estuvo estrechamente relacionada con el poderoso linaje de los Guevara o Gebara.
Su posición no era casual. Desde lo alto de la colina se domina una extensa parte de la Llanada Alavesa y los caminos que comunicaban este territorio con otros puntos de Álava, Gipuzkoa y Navarra. La fortaleza fue, por tanto, un elemento defensivo, pero también una manifestación del poder político y económico que alcanzaron los señores de Gebara.
A los pies del castillo se levantó posteriormente la Torre-Palacio de Gebara, vinculada igualmente a los condes de Oñati. Castillo y palacio representan dos formas diferentes de ejercer y mostrar el poder: la fortaleza medieval situada en altura y la residencia señorial construida posteriormente en un lugar más cómodo y accesible.
El conjunto vivió uno de sus episodios más dramáticos durante las guerras del siglo XIX. El pueblo de Gebara fue incendiado en 1838 y, en 1839, el castillo y el palacio fueron destruidos por orden del general liberal Martín Zurbano, en el contexto de la Primera Guerra Carlista. Sus ruinas permanecen desde entonces como uno de los paisajes históricos más reconocibles de Barrundia.
Casas-torre y palacios: la huella de los antiguos linajes
El poder nobiliario dejó otros testimonios repartidos por el municipio. En Heredia se conserva la antigua Torre de los Heredia, cuyo origen se remonta al siglo XIII, aunque actualmente se encuentra integrada y parcialmente oculta por construcciones posteriores.
En Larrea destaca la Torre de los Lazarraga, del siglo XV y conocida tradicionalmente como caserío El Bolo. En la misma localidad se encuentra el Palacio de los Larrea, ligado también a la historia de las guerras carlistas: allí nació el general Bruno Villarreal, que participó en la defensa del Castillo de Gebara.
Maturana conserva igualmente la Casa-Torre de los Maturana-Iturrizar, mientras que en Ozaeta encontramos construcciones señoriales como el Palacio de los Isasi-Isasmendi y la Casa-Palacio de los Arrieta. En conjunto, estas edificaciones permiten reconstruir el entramado de familias y linajes que durante siglos tuvieron una gran influencia sobre la organización social y económica de la comarca.
Iglesias y ermitas: siglos de arquitectura religiosa
El patrimonio religioso constituye otra de las grandes riquezas de Barrundia. Prácticamente cada localidad conserva una iglesia cuya arquitectura refleja diferentes épocas y estilos.
En Audikana, antigua capital de Barrundia, sobresale la iglesia-fortaleza de San Juan Bautista, construida entre los siglos XV y XVI, de origen gótico y terminación renacentista. En su interior se conserva una interesante representación de la Trinidad del siglo XV. Muy cerca, el antiguo puente sobre el Zadorra completa un conjunto de notable interés histórico.
También son destacables la iglesia de San Cristóbal de Heredia, las iglesias de San Millán de Larrea y San Juan Bautista de Ozaeta, la iglesia de San Martín de Maturana y los templos históricos de localidades como Elgea, Etura, Etxabarri-Urtupiña, Gebara, Marieta o Dallo.
Entre las ermitas destaca especialmente la de San Martín de Tours, en Hermua, que conserva un valioso ventanal prerrománico. El patrimonio municipal incluye además la ermita de San Bartolomé de Heredia y la de Santa Marina, en la sierra sobre Marieta, tradicional escenario de romerías. Estos edificios no son únicamente patrimonio arquitectónico: muchos de ellos continúan vinculados a fiestas, celebraciones y tradiciones locales.
El patrimonio de la vida cotidiana
Pero la historia de Barrundia no pertenece únicamente a nobles, castillos e iglesias. Existe otro patrimonio más humilde que resulta fundamental para conocer cómo vivieron generaciones de vecinos y vecinas.
Los lavaderos de Heredia, Larrea, Hermua, Elgea, Orgutxa o Maneralde, por ejemplo, recuerdan una época en la que el acceso al agua estructuraba buena parte de la vida cotidiana. Eran espacios funcionales, pero también lugares de encuentro y socialización.
Lo mismo sucede con los molinos, como el de Larrea, los antiguos puentes de Audikana o instalaciones tradicionales como la calera de Elgea. En esta última localidad existió además desde el siglo XV una ferrería vinculada a los señores de Gebara, testimonio de la importancia que tuvieron el aprovechamiento de los bosques y la producción de hierro junto a las actividades agrícolas y ganaderas.
Son construcciones sencillas si se comparan con un castillo o un palacio, pero precisamente por ello poseen un enorme valor: permiten conocer la historia de quienes trabajaron los campos, utilizaron los caminos, molieron el cereal, produjeron hierro, lavaron la ropa o aprovecharon los recursos naturales del territorio.
Un municipio construido a través de la historia
El propio municipio actual es resultado de una larga evolución histórica. Durante la Edad Media y la Edad Moderna, sus localidades estuvieron repartidas entre diferentes jurisdicciones. Algunas pertenecían a la Hermandad de Barrundia, otras a la de Ganboa o Larrintzar, mientras que Elgea, Etura, Gebara, Ozaeta y Urizar estuvieron bajo el señorío de los señores de Gebara, posteriormente condes de Oñati. La desaparición de los señoríos en el siglo XIX inició el proceso que terminaría configurando el municipio contemporáneo.
Esta diversidad histórica explica en buena medida la extraordinaria riqueza patrimonial que encontramos hoy.
Conservar el pasado para comprender Barrundia
El patrimonio histórico de Barrundia forma una red en la que arquitectura, arqueología y paisaje están profundamente relacionados. El menhir situado en la montaña, las ruinas del Castillo de Gebara, una iglesia gótica, una casa-torre, un viejo molino o un pequeño lavadero pertenecen a épocas muy diferentes, pero todos cuentan partes de una misma historia.
Conservar estos elementos significa proteger algo más que antiguas construcciones. Significa mantener viva la memoria de las personas que transformaron y habitaron este territorio durante siglos.
Barrundia puede entenderse, en definitiva, como un gran paisaje histórico. Sus montes conservan las huellas de las primeras comunidades; sus pueblos muestran la organización de la sociedad medieval y moderna; sus castillos y casas-torre recuerdan el poder de antiguos linajes; y sus molinos, caminos, puentes y lavaderos hablan de la vida cotidiana.
Recorrer este patrimonio es recorrer la propia historia de Barrundia: una historia escrita en piedra, pero también en los caminos, en los nombres de sus pueblos, en sus tradiciones y en un paisaje que continúa siendo uno de los principales elementos de identidad del municipio.
Ayuntamiento de Barrundia
































