Hermua se situa al pie de uno de los puertos de la sierra de Elgea, por el que pasaba el camino de Salinas de Leniz/Leintz Gatzaga a Salvatierra/Agurain. El nombre, Hermua, indica su fundación en un terreno sin cultivar, por ser poco fértil o por otras causas. En euskara eremua, palabra que proviene del latín eremus, tiene ese mismo significado. Aparece como Ermua en el documento llamado de la Reja de San Millán, datado en 1025, relación de los pueblos de Álava que pagaban tributos al monasterio navarro-riojano de San Millán de la Cogolla, en forma de rejas de hierro. En el posterior documento del obispo Jerónimo Aznar de Calahorra, de 1257 aparece como 

 Hermoa, ya con hache, debido a que el escribano era castellanoparlante y traducía directamente del castellano yermo. Posteriormente esta grafía se mantiene, al aplicarse una regla de la lengua castellana que dice que todas las palabras que empiezan por er- se escriben con h, por ejemplo hermano, excepto ermita, que por cierto también procede del latín eremus, y Ernesto. 

     El urbanismo de Hermua es claramente diseminado, con caseríos dispersos, sin calles propiamente dichas, lo cual puede ser debido a que fue reconstruida después del incendio que sufrió tras el paso por estas tierras de los republicanos franceses durante la Guerra de la Convención (1794-1796). Las malas lenguas afirman que los de Larrea colaboraron con los francesas en semejante fechoría, por lo que reciben el apodo de “franceses”. Por cierto, los de Hermua, sin que sepamos por qué, son conocidos como “chorizos”.