El municipio de Barrundia tiene una superficie de 97’5 km2 y 841 habitantes, lo que da una densidad de población de 8’62 habitantes/km2.

Barrundia es un municipio casi exclusivamente agrícola y ganadero. La población de los sectores secundario y terciario trabaja prácticamente en su totalidad fuera del municipio.

La superficie dedicada a las actividades agropecuarias viene a distribuirse aproximadamente a partes iguales entre la agricultura y la ganadería, pero geográficamente la parte norte del municipio, entre la sierra de Elgea y los montes de Gebara y Aldaia, es predominantemente ganadera, mientras que sucede lo contrario al sur de esos montes. Los principales cultivos son el cereal, trigo y cebada, la patata y la remolacha, con ocasionales cultivos de girasol y maíz. Entre los cultivos hortícolas destaca, por su calidad, la alubia. Entre el ganado predomina el ovino, cuya leche es origen de los afamados quesos de Larrea; existe también una importante cabaña bovina y, de menor magnitud, equina.

Relieve y medio natural

El relieve del municipio de Barrundia está caracterizado por una serie de pliegues, paralelos al llamado anticlinal de Aizkorri. Se trata de la Sierra de Elgea, cuya máxima altitud, que también lo es de Barrundia, es el monte Aumategi (1.191 m). Más al sur existe otra línea de montes con altitud máxima en el monte Aldaia (789 m) y otra, todavía más al sur, mucho más modesta, de cerros en torno a los 600 metros, llamada Atalaya o Atila, que forman el límite sur del municipio. El terreno es calizo, con sedimentos cuaternarios en el fondo de los valles, pero la erosión ha dejado al descubierto terrenos silíceos más antiguos, cuya piedra fue extraída en otros tiempos, siendo famosas las canteras de Elgea. Actualmente la cresta de la Sierra está ocupada por una central de energía eólica.

El sistema fluvial viene condicionado por esta peculiar estructura, de manera que por el valle más meridional corre de este a oeste el río Zadorra, mientras que por el de más al norte lo hace el río Barrundia, afluente del anterior, que recibe importantes aportes de los arroyos que corren por las laderas de la Sierra de Elgea.

El clima es de transición entre el atlántico y el continental, con importante pluviosidad, alrededor de los 1.000 mm/m2/año. Científicamente se trataría de un clima templado lluvioso con inviernos fríos.

Vegetación y Fauna

La vegetación potencial, es decir, la que habría si no existiese la presencia humana, es muy variada para un espacio tan pequeño. Las cimas de la Sierra de Elgea son terreno para los prados de la llamada hierba cervuna (Nardus stricta), entre los 1.100 y los 800 metros de altitud para las hayas (Fagus sylvatica), entre los 800 y los 600, para el roble negro (Quercus pyrenaica), en el fondo del valle del río Barrundia, para el roble albar (Quercus robur), mientras que de allí hacia el sur habría quejigos (Quercus faginea), con excepción de las alturas de la sierra interior de Gebara‑Aldaia, ocupadas por carrascas (Quercus rotundifolia); los ríos estarían bordeados de alisos (Alnus glutinosa). En contraste con esta vegetación ideal, en la real los fondos de los valles están ocupados por cultivos y pastos; los hayedos casi han desaparecido para  dar paso a prados y a extensos brezales; el roble negro mantiene una importante presencia, mientras el roble albar es residual; el quejigo y la carrasca conservan sus dominios en la sierra interior. Hay plantaciones de pino laricio (Pinus nigra) y pino albar (Pinus sylvestris).

La fauna es todavía rica y variada, con ardilla, liebre, tejón, zorro, marta, comadreja, jabalí y, corzo, últimamente en expansión, entre los mamíferos, y una interesante avifauna, especialmente en las colas del pantano, en Mendixur, Urizar y Garaio. En este último enclave y en Larrintzar las cigüeñas han anidado desde hace algunos años. El paso de paloma es abundante.